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Salas de cáncer, sillas dentales y pasillos de asilo

Iglesia de la Ciudad en Lima no esperó que las personas llegaran. Fue a los hospitales pediátricos, a los asilos de ancianos y a los jardines infantiles de migrantes venezolanos. El evangelio cambia tanto a quienes sirven como a quienes son servidos.

Samuel Sifuentes y Julio ChiangIglesia de la Ciudad (IDC), Lima, Perú1 de marzo de 2026

Lima es una ciudad de contrastes: vibrante y creciente, pero llena de necesidades profundas. Iglesia de la Ciudad (IDC), inspirada en Jeremías 29:7, tiene como visión ser "una comunidad cristiana, centrada en el evangelio de gracia, comprometida con el bienestar integral de nuestra ciudad". Hace unos años, el pastor Julio Chiang sintió el llamado de Dios a reexaminar ese compromiso, e invitó a Samuel Sifuentes y Silvana Arteaga a ayudar a la iglesia a servir a la ciudad de manera más intencional.

Ese camino los llevó a asociarse con Mónica, quien abrió una casa para familias de zonas empobrecidas de Perú que habían llegado a Lima para tratar el cáncer de sus hijos y antes dormían en la calle cerca del hospital. También se unieron al asilo donde vivía Amanda, cuya rutina diaria era despertar, desayunar, almorzar, tomar una siesta y dormirse. Y al jardín infantil de Jenny, migrante venezolana que había huido de la inestabilidad política, fue golpeada por una mototaxi, y encontró cuidado gratuito para su hija mientras trabajaba.

"Estamos convencidos de que siempre compartimos el evangelio con nuestras acciones", dice Samuel. "La gente ve algo diferente en nuestro trabajo. No venimos a hacer una transacción. Venimos a mostrar el amor de Jesús y a construir relaciones". La iglesia predica el evangelio a los voluntarios mientras sirven, recordándoles que Jesús los amó primero, y el servicio a otros es respuesta a ese amor.